La movilidad como motor de innovación en los despachos de abogados.

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Apple y Google, las dos grandes compañías que gobiernan las plataformas móviles, están mostrando su determinación para que todo esté en los móviles.

Incluso Microsoft, el gigante del sistema operativo Windows para PC, se une a la fiesta de la movilidad casi en el último momento y después de invertir miles de millones de dólares para conseguir un trocito de la tarta. Y verdaderamente lo están consiguiendo ya que la adopción de la movilidad por parte de los consumidores y las empresas ya es un hecho, y sigue creciendo de forma exponencial.

La movilidad ya es una realidad que se está convirtiendo en ventana ubicua por la cual toda organización debe asociar sus principios fundamentales para su supervivencia, como es la forma de interactuar con sus clientes y profesionales, el desarrollo y suministro del servicio jurídico y el aprovechamiento del capital físico, humano, y ahora ya digital.

El pasado 20 de Octubre se celebró la segunda edición del Legal Management Forum, en cuyo número especial del Diario La Ley tuve la oportunidad de escribir un artículo sobre movilidad al que le puse el título de “Todo está en los móviles” y en la que hablo de la movilidad como motor de innovación además de cómo implantar la estrategia en las firmas de abogados para redefinir los procesos del modelo de negocio en el nuevo ecosistema móvil.

En vuestra opinión, ¿Tardarán mucho las firmas en adaptar sus infraestructuras a esta nueva realidad?

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Responsabilidad Social Corporativa como herramienta de innovación

Agradezco a la Revista FORJIB, Foro Jurídico Iberoamericano la publicación de un artículo que escribí sobre responsabilidad social corporativa. En él intento explicar cómo el actúar de manera responsable desde las organizaciones, acabará siendo una cuestión estratégica para competir en los mercados. A continuación os dejo con el texto íntegro:

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Entrar en debate sobre Responsabilidad Social Corporativa (RSC en adelante) y reflexionar sobre su capacidad y potencial es una de las formas por las que los despachos de abogados, como empresas que son, pueden encontrar la oportunidad de innovar dentro de sus organizaciones como una manera de diferenciarse en el mercado legal. En el desarrollo de las empresas, es cada vez más necesaria la aportación de valor social, algo que cada día es más demandado, a través de funciones en las que no solo prime la legítima búsqueda del desarrollo económico, sino que además se ayude para ello a través de fórmulas y sentidos que no desatiendan el entorno medioambiental y social como por ejemplo prácticas de reciclaje y uso de materiales reciclados en el primer caso, o incentivando el desarrollo de la comunidad en la que la empresa opera, en el segundo.

“Las empresas serán evaluadas no solo por el precio y la calidad del servicio, sino también por su comportamiento en el entorno social donde intentan prosperar”

Las empresas se encuentran en constante exposición, se ha aprendido socialmente que también son vulnerables, y que,  formando parte de la sociedad como organizaciones necesarias, serán evaluadas no solo por el precio y la calidad del servicio, sino también por su comportamiento en el entorno social donde intentan prosperar. Podemos ver un ejemplo claro en las redes digitales, donde las personas y las comunidades son las que realmente las componen, las que interactúan en sociedad digital, y donde las empresas o las marcas son toleradas a compartir ese espacio, en el que ni mucho menos son ya las protagonistas. Por tanto el coste de la irresponsabilidad es elevadísimo, y el valor de una empresa es mucho más que su valor económico.

Por el mero hecho de existir, las empresas generan impresiones, huellas que van marcando su camino. La RSC por tanto es el intento responsable de minimizar las negativas y optimizar las positivas, teniendo en cuenta que la responsabilidad es un concepto complejo cuyo reflejo reside en cada uno de los que reciben los impactos de las empresas.

Como toda iniciativa dentro de una organización, el acometer las acciones dirigidas a gestionar una empresa responsable vendrá determinado por la planificación de una estrategia a seguir, en la que, además de las responsabilidades legales y económicas, se contemplarán responsabilidades de índole social y medioambiental. Por eso se ha de ser muy consciente de que RSC es sobre todo compromiso, compromiso verdadero con los reconocidos stakeholders o grupos de interés que se ven afectados por el devenir de las empresas, y  en mi opinión, por este orden; sus trabajadores, sus clientes y proveedores, sus accionistas y el resto de la sociedad como último término.

En ese compromiso debe estar implicados los directivos de toda organización. Si ellos no muestran al resto de la organización la sincera actitud de conseguir alinear los valores de la empresa con los de una empresa responsable, ningún otro miembro asumirá su importancia y no sentirá complicidad alguna, y es fundamental que los distintos equipos y colaboradores se impliquen igualmente en la acción responsable de la organización de la que forman parte, ya que habiendo sido bien diseñada, planificada y comunicada, el sentimiento de pertenencia de los empleados se podrá ver aumentado.

La empresa responsable por tanto será aquella que busque primero obtener resultados dentro de su organización que satisfagan plenamente a sus trabajadores y colaboradores. De este modo despertará el compromiso entre ellos y se verá repercutido en el resto de los grupos de interés que dan sentido a la actividad de la empresa, principalmente los clientes, que a su vez, al verse igualmente satisfechos por los resultados, elevarán la percepción del valor de la organización, y por lo tanto dotarán a la empresa de beneficios indirectos, a través del prestigio, el reconocimiento y la posición relevante en el mercado en términos de competencia, como directos, en la propia cuenta de resultados.

En torno a esta nueva cultura se ha creado en los últimos años la figura del Analista de Impacto Social, profesionales que miden el impacto social de las empresas según su implicación con la sociedad a través de sus planes de RSC. Estos métodos están siendo muy bien acogidos por las administraciones públicas americanas e inglesas que de forma pionera, su propósito es integrar estas mediciones en sus licitaciones públicas y así establecer prioridades en las empresas con un gran impacto social por encima de aquellas que no lo tengan. Por tanto, las empresas que no demuestren sus preocupaciones sociales y medioambientales, estarán en plena desventaja ante aquellas que sí lo hagan.

En los despachos de abogados, empresas intensivas en capital humano, es decir, en inversión directa en personas de una sociedad consideraras por su formación, educación y motivaciones para producir – aprovechables en términos económicos – y susceptibles de poder seguir formándose,  todas estas anteriores premisas se deben tomar si cabe con más atención, a través del compromiso en el diseño y desarrollo de planes de carrera que contemplen como pilares fundamentales la formación continua en materia jurídica al igual que en otras materias tales como técnicas de venta, negociación  o resolución de conflictos, oratoria e idiomática, o el  compromiso en la cohesión de los grupos, compromiso en mejorar y flexibilizar la conciliación de la vida profesional y personal. Los despachos responsables conseguirán tener mayor capacidad de contratar al mejor talento y fidelizar y mantener durante mucho más tiempo el talento interno.

Es por esto que un directivo implicado en RSC cree con el área de gestión de equipos y personas y también el área de comunicación del despacho un equipo de trabajo para llevar a cabo la planificación y puesta en marcha del plan de RSC, acompañado del los mensajes definidos por comunicación para realizar  de forma interna, y probablemente externa, siempre y cuando el área de marketing y comunicación del despacho decida incorporar esta clase de mensajes al plan.

Si se consigue realizar con compromiso, estas acciones responsables incentivarán entre los empleados las capacidades para alcanzar los objetivos propuestos por el despacho. Será entonces el momento en que sientan que ellos también pueden hacer más, y se verán mucho más implicados en posibles acciones de carácter social o de pro-bono que puedan formar parte del plan de RSC del despacho.

La RSC puede por tanto perfectamente convertirse en un área estratégica de generación de valor que se refleja no solo en la empresa sino también en la propia sociedad, y que además tiene un margen enorme para poder identificar herramientas para la adaptación e innovación orientadas a ventajas competitivas.


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